miércoles, 21 de mayo de 2025

Llame Ya

 Hace 15 años que me dedico a intentar saber lo que la gente piensa y siente. Me considero buena en publicidad. Aunque, cuando tengo que decir a qué me dedico, pongo redactora. La creatividad publicitaria me parece un concepto demasiado ambicioso. Yo no estoy creando nada.  Yo me adapto. Y así, entro en nichos impensados.

Me dedico a caer bien.
Y más que un don es un sacrificio. Me transformo en lo que el resto espera de mí.

En instagram creen que soy fanática de los gatos aunque hace 3 años deje la ventana abierta, Hocico volo 4 pisos y se quebró una pata. Yo me enteré 10 horas más tarde cuando alguien me tocó el timbre y la subió envuelta en una frazada.

Lo que si soy es buena cuidando a enfermos y moribundos. Pero la verdad es que me preparo para la vejez como si fuera a caer un meteorito. Tengo que poder con todo sola, por si no quedan sobrevivientes.

Cae la noche y 1 millón de pensamientos. Ya aprendí a jugar con este subibaja de pulsaciones.

Cuando son cosas que probablemente no vayan a pasar el corazón palpita a más de 160. Pero cuando pienso en la risa de Hipólito, o las quejas de Elías el corazón se ve que está más acostumbrado y late menos. Ya sé cómo son ambas.  Una me impulsa a vivir. La otra, a matar.

Nadie que quiera matar, está vivo de verdad.


Compré los últimos 5 libros que pedí prestados. Aprendí que si es prestado se lee mejor, más rápido,  lo del otro siempre es más lindo.

Con los libros recomendados, tengo el compromiso de terminarlos.

Con las series no me pasa lo mismo, mi hermano cree que las dirigió él, que lo van a nominar al oscar por decirme: Tenes que ver El Eternauta. Le digo que sí, pero por dentro pienso que voy a tener que sacrificar 10 horas para nada.


Mi única conversación con Elías en toda la semana fue:

-Ya está, me compre todos los libros que leí.

Me respondió: Bien, yo compre una tostadora para la casa.

Estamos en mundos diferentes. Él está quieto. Pero mi cabeza sabe avanzar hacia cualquier lado. Aunque después no sepa muy bien cómo volver. 

Una vez en un crucero grande como un barrio privado me perdí, fueron siglos de no encontrar a mi familia. Pedí ayuda a la tripulación: “ayspekspanish” la única frase que sabía decir a los 6 años y que no servía de nada. 

Cuando por fin llegué, los 4 estaban ahí. Seguían en la misma baranda donde los había visto la última vez, mirando el mar mientras una música jamaiquina sonaba de fondo. Mi papá estaba de espaldas, filmando con su vhs haciendo zoom in y zoom out grabando minutos y minutos de océano.

Hace unos años encontré los videos de los viajes familiares estaban todos muy bien etiquetados Bahamas - St Marteen - Epcot - MIAMI 1991. Hay mas de 30 tapes y en ninguno aparecemos. A lo sumo se escucha a mi hermana hablar unos segundos seguidos de un shhhhhh y se ve que mi papá también le haría alguna seña, porque en la imagen se ve como se agacha para no salir.

Nunca les conté lo que viví estando perdida. A veces, para sobrevivir, hay que saber callar.


Cumplo años el mismo día que mi mamá.  Soy una sacrificada al nacer.  Nací para que festeje ella.

También pienso que le cague el cumpleaños por el resto de su vida y que para compensar también ella me los va a cagar a mi por el resto de los cumpleaños que me queden sin mamá.

La vida es un regalo, dicen. Para mí, es un chiste eterno.

A veces pienso que no puedo respirar y a veces que el botón del pantalón me está apretando mucho.

Supongo que aprendí a llevar un buen equilibrio entre lo profundo del ser y lo artificial de hacer publicidad.