sábado, 26 de octubre de 2024

Rita GRITA

Cuando hacemos las cosas mal me asusta y cuando las hago bien, va marcando el ritmo con aplausos que retumban en todo el salón. Un salón que es un garage, pero tapizado de espejos y con barras por todos lados.

Rita ensordece. Tiene lycra por todo el cuerpo, un entusiasmo que le desborda, que nos desborda.

Rita prepara desde julio el baile de noviembre, las coreografías, los trajes, las lentejuelas, los tutu. 

Rita hace moños en las zapatillas y nudos en la panza cuando decide quién hará de princesa y quién de príncipe en la próxima muestra.


Rita tiene rulos salvajes pero mucho gel encima para domarlos, como me doma a mi cuando me hace parar de puntas. Puntas de yeso.

Rita grita, me saca ampollas y juanetes. 

Rita me agota. Todavía hoy duermo siestas en su nombre, a ver si un día recupero los años que pasé en ese garage.

Rita me quiere, porque dice que puedo. Yo siento que no quiero más. 


Rita cree que soy bailarina, un clásico de Rita.